Fragmento del libro OFF THE MAP el cual se encuentra siendo traducido por la Asamblea de la Acampada Sur.
Kasa de la Muntanya es una de las Okupaciones más importantes del mundo, se encuentra en Barcelona y ha sido okupada desde 1989. Aqui puedes encontrar más información.
http://www.nodo50.org/kasadelamuntanya

- Kasa de la Muntanya, una de las okupaciones más famosas del mundo
Kasa
Kasa de la Muntanya es una fortaleza anarquista. Un antiguo puesto de vigilancia de la Guardia Civil, la Kasa se cierne sobre las montañas de Gracia, codeándose con el polvoriento estuco del mundialmente famoso Parc Guell. Es una bizarra yuxtaposición. A la izquierda, un caótico castillo de banderas negras, completado con pequeñas torres, parapetos y una enorme puerta de roble que podría soportar un ariete. Probablemente ya lo ha hecho. A la derecha, el parque público que muestra los edificios de cuento de hadas de Antonio Gaudi, llenos de estrechas curvas y murales de brillantes mosaicos, junto a costosos cafés y tiendas de souvenirs. Parc Guell es uno de los puntos más famosos de Barcelona; aparece en toda guía de turista de España al Polo Norte, y usualmente está poblada con una manada de turistas armados con varios cientos de cámaras de video. En el hueco de la escalera que separa a la casa del parque, alguien ha pintado un mural imposible-de-ignorar, una caricatura de un turista camara-laden con ojos saltones y puños chorreando signos de dólar. Debajo de él la leyenda, “Turista, tú eres el terrorista!” en letras brillantes y sin titubeos. Su localización, pone a la Kasa dentro de un luminoso paisaje, una pieza de la subcultura radical cara cara con la muestra andante de la cultura capitalizada. Difícil es precisar si se debe a o es a pesar de su visibilidad que Kasa de la Muntanya ha permanecido ocupada por once años.

Pasamos una tarde en la Kasa con Charlotte, una expatriada holandesa que ha vivido en la Kasa por los últimos meses, y Uwe, quien ha vivido ahi casi desde que fue ocupada en un principio. Ellas reían y reían constantemente, fumando cigarros forjados a mano, sirviéndonos un sinfin de tazas de oscuro y espeso café. Mientras repintabamos las puertas y ventanas con una pintura de aceite enfermamente verdosa, Charlotte nos contó de cuando ayudó a organizar una conferencia de fin de semana para un grupo anticapitalista.“Teníamos que alimentar a todos los que iban a venir, tú sabes, así que pensamos en hacer una especie de “acción-robo” podría decirse. Sácamos la idea de una banda de Paris. El plan era, un par de personas entrarían a llenar sus carritos de super con comida, y luego el resto de nosotros haríamos algo como un carnaval, una manifestación afuera. En un momento determinado, ellos se apresurarían a salir y nos encontraríamos todos afuera para irnos de ahi todos juntos con la comida. Sólo que, creo que salió mejor en Francia. Aquí, fue un desastre.” Ella ya estaba temblando, ahogada de la risa.

“Algunas personas se quedaron atorados dentro del supermercado y los que lograron salir habían agarrado, casi unicamente, botellas de vino caro. Otro grupo apareció para ayudarnos a alimentar a la gente, pero resultó que habían traido con ellos 50 kilos de carne -en sus portafolios supongo, ¡y claro, venían desde Paris!. Así que tenías que estaban todos los veganos prácticamente alistando las armas en contra de los come carnes -era como una guerra civil. Mientras tanto los cocineros franceses estaban completamente ofendidos por que no hubieran suficientes mesas y la gente tuviera que sentarse en el suelo. Era simplemente el fin del mundo para ellos.” Ella trataba de reunir suficiente aire para terminar de contar la historia. “Oh dios, era realmente terrible. Un fin de semana como ese y estas casi a punto de decir, olvidenlo, los capitalistas tienen razón!!” Con lo cual el cuarto se llenó de fuertes y atascadas risas.

Una vez que todos pudimos respirar de nuevo, Charlotte nos dio un tur por la gigantesca casa, nos mostró los jardines en el techo de un edificio cercano, nos contó del proyecto en curso de instalar un baño en el piso de arriba de la casa y la esperanza de añadir un horno solar. Mientras nos explican la actual situación de la Okupa su tono se torna serio: después de un juicio que han arrastrado por años como un intento de removerlos de la casa, ahora nadamás esperan el último aviso de desalojo en los meses próximos.
“Vamos a resistir, por supuesto,” dice Charlotte, viendo hacia la puesta del sol.En su núcleo, el movimiento okupa ha sido siempre una historia de resistencia. Okupar invalida los límites de la propiedad privada y pone a las necesidades humanas inmediatas por encima de la ley arbitraria. Al hacer esto, niega absolutamente dos de las cosas que son esenciales para cualquier sociedad capitalista funcional. Con razón son tan rapida y fuertemente aplastadas; crear nuevas alternativas es usualmente fatal para el sistema que remplazan.
Cuando me radicalice por primera vez, aprendí a decir no: a la autoridad, a la opresión, a las morales impuestas, a la idea de que no hay otro camino. Decir que no es un poderoso primer paso, pero demasiados no te vuelven amargado, cansado y reaccionario; tu voz eventualmente se vuelve ronca y después de un tiempo cuando nada parece cambiar olvidas hasta por qué importaba. Estas tan ocupado diciendo que no, que ni siquiera tienes tiempo de decir otra cosa. Así que Kika y yo estamos aprendiendo a decir que si a todo en nuestras vidas, a decirlo con todo nuestro cuerpo, la contagiosa forma de cantarlo desde nuestras tripas con nuestras cabezas echadas para atrás, balanceando nuestras caderas hacia el cielo: si! Si! SI!! Quiero aprender a cantar un coro de Sies que siga uno de Nos: si a construir nuestras propias alternativas, nuestras propias visiones y sueños e ideas, incluso aunque puedan fallar. Si a nuestros amores y a nuestras extrañas vidas salvadas. En vez de decir “No eso no es suficiente” quiero decir “Si podemos hacerlo mas.”
Esto es lo que Charlotte y Uwe y los otros veintitantos residentes de la Kasa están diciendo: no solo “No nos vamos a ir”, sino “Si tenemos el derecho a quedarnos y a hacer nuestras vidas de esta forma.” Kasa de la Muntanya en si misma es una consecuencia de decir si a un sueño de resistencia y rehusarse a ser movidos de él.
“Resistiremos. No somos del tipo que nos rendremos sin pelear.” Charlotte sonrrió, volteándo su cabeza atrás hacia donde la ciudad se desparrama por los cerros, cayendo en el océano junto a la última luz del día. “No podemos renunciar a la vista de aqui, ¿verdad?”
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mayo 8th, 2012 → 6:01 pm
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